Avances y desafíos en el desarrollo de competencias digitales e IA

En un artículo reciente hablábamos de cómo la inteligencia artificial (IA) está presente en casi todo lo que utilizamos día a día y nos ayuda a cumplir nuestras rutinas de estudio, trabajo o diversión. Por ejemplo, ¿sabías que cuando hay un gran evento, como un concierto o un partido, las redes de telefonía «mueven» hacia esa zona la potencia de las antenas para reducir la «saturación» del servicio? 

Con este pequeño ejemplo quiero ilustrar que nos ha tocado vivir en una época en la que las tecnologías informáticas en general y la inteligencia artificial en particular, son conocimientos y habilidades de primer orden. Esto hace que la mayoría esperemos que nuestros niños y niñas puedan  adquirirlos para desenvolverse en este mundo que se reconfigura continuamente. 

¿Cómo? Necesitamos que aprendan Ciencias de la Computación e inteligencia artificial desde edades tempranas (parvularia), ya sea como parte de las asignaturas normales y/o como clases especiales donde conozcan lo básico de las competencias digitales y de la IA.

Lejos quedaron aquellos años en los que, recuerdo, íbamos al «laboratorio de informática» en la escuela o el colegio, un aula donde habían muchas computadoras, una para cada estudiante, o compartiendo en pareja. 

También recuerdo que nos enseñaban «MS-DOS», un sistema operativo de finales de los 70 e inicios de los 80: cuando encendías la computadora, solo había una pantalla negra y un cursor parpadeando, nada de iconos de aplicaciones ni ventanas.

Por aquellos años, cuando la tecnología de las computadoras personales comenzaba a expandirse con más fuerza en el país, comencé a trabajar en una institución donde había solo una máquina para todo el personal (unos 15) y se podía utilizar de acuerdo con una calendarización. Luego hubo dos. Y cuando dejé ese empleo, donde estuve como cinco años, ya todos tenían una en su escritorio.

Ahora siento como un déjà vu con la incursión de la iA. Al principio, encontré ChatGPT, después, Gemini, luego DeepSeek y luego Claude, como asistentes virtuales y generadores de textos. Hace poco, encontré que las IA se especializan en tareas determinadas, entonces encontré Dall-e, Davinci, Open Art y Nano Banana. Estas últimas son IA generativas especializadas en trabajar con imágenes a partir de lo que ya existe en internet y de la indicación que tu les des, o sea, del famoso «prompt».

Aula de clases de informática de antaño, con computadoras personales en los escritorios. Ilustra cómo se aprendía en el pasado.

Algo así eran los «laboratorios de informática» de antaño, pero con computadoras de escritorio que tenía el monitor separado de la unidad de procesamiento. Imagen generada con IA. 

Grandes potenciales y algunas dificultades

Cualquiera que tenga un teléfono celular, tableta o computadora con conexión a Internet tiene acceso a alguna de las IA que he mencionado y a otras. Pero, lo más probable, es que estemos desaprovechando ese potencial para curiosear, explorar y aprender. 

Porque este no es un conocimiento que hayamos aprendido en la universidad o en el instituto, y, en la actualidad, solo 13 de 19 de países de América Latina y el Caribe lo incluyen en sus planes de estudio desde edades tempranas (en diversas modalidades).

En esta oportunidad quiero comentar acerca de dos puntos importantes en el avance de la integración de la IA. Uno es un logro y el otro un reto. 

Para comenzar con el logro, consulté el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA, 2025)1, el cual monitorea la situación de 19 países de América Latina y el Caribe, clasificándolos en tres categorías: pioneros, adoptantes y exploradores, con base en 100 puntos dependiendo de sus capacidades (ver gráficos 1 y 2). Valga aclarar que el ILIA no se restringe al área de Educación, sino a diferentes ámbitos.

Explicar la clasificación de los países  en la integración de la inteligencia artificial según el BID.

El Salvador se ubica en la categoría de «exploradores». Ah, pero no nos dejemos ir con el negativismo. Consideremos que el avance en la integración de la IA no depende de grandes instalaciones o tecnologías sofisticadas fuera del alcance de países como El Salvador. De hecho, algunos como Costa Rica, República Dominicana, Guatemala y El Salvador mismo están reduciendo rápidamente la brecha entre ellos y los adoptantes o los pioneros. 

Para el caso, en El Salvador, en enero de este año, todos los estudiantes de kinder 4 recibieron una tableta de 8 pulgadas como parte del paquete escolar y, los de primer grado, una de 10 pulgadas. Los que pasaron a 4.º grado recibieron su primera computadora portátil (ellos tenían una tableta antes).

Según informó El Diario de Hoy (22 de enero de 2026), la ministra de educación, Karla Trigueros, señaló el objetivo de cerrar la brecha tecnológica con este programa que inició en 2021 y que ha significado una inversión acumulada de $800 millones de dólares.

La ventaja de las tabletas y las computadoras portátiles es que, de ser necesario, los estudiantes pueden llevarlas a casa, y continuar con sus tareas o explorando posibilidades.

Por lo tanto, el tener acceso a un dispositivo que pueda conectarse a Internet y, por tanto, a una IA, es factible para la mayoría del estudiantado salvadoreño. La conectividad, aunque es amplia (más de 11 millones de líneas móviles activas en un país con una población de 6.3 millones de habitantes2), continúa siendo un desafío, en particular en la calidad y estabilidad de la señal en áreas remotas y rurales3

Ahora bien, el contar con dispositivos digitales es solo una de las cinco «condiciones habilitantes» a las que se refiere un estudio del BID titulado Inteligencia artificial y educación: construyendo el futuro mediante la transformación digital (2025a)4. Las otras cuatro son (b) conectividad, (c) recursos y plataformas digitales, (d) competencias digitales y pedagógicas de los docentes y (e) gobernanza (ver gráfico 3).

Como puede verse, ya se han dado los primeros pasos en el acceso a la tecnología, para despegar e impactar finalmente en el mundo laboral, la economía y la calidad de vida de la ciudadanía. Sin embargo, aquí también es donde encontramos uno de los principales desafíos: las competencias y habilidades de los docentes en esta área.

Presenta las cinco «condiciones habilitantes» para la integración de la IA en la Educación.

Competencias digitales y pedagógicas de los docentes

Otro estudio del BID del mismo año, titulado Aproximación a las competencias digitales de docentes en América Latina (2025b)5, señala como uno de los hallazgos principales que solo el 27 % de los docentes reportaron tener las competencias básicas para hacer un uso pedagógico de las tecnologías en el aula. ¿Qué pasa con el otro 73 %?

No alcanzar un «nivel básico» de competencias en el uso de tecnologías digitales significa que, probablemente, no la utilizan, lo hacen al mínimo o necesitan apoyo para hacer alguna tarea. Además, puede indicar que, cuando las emplean, lo hacen para fines diferentes de la enseñanza. Como se observa en el gráfico 4, el estudio dividió las competencias digitales en tres áreas: (a) pedagógía, (b) ciudadanía digital y (c) desarrollo profesional.

Ubicarse por debajo del «nivel básico» en el dominio de competencias digitales significa saber usar la herramienta (encender la computadora, abrir un PDF, escribir en Word, enviar correos electrónicos), pero no sentirse capaz de crear recursos digitales propios, ni de incorporarla en la enseñanza de las asignaturas. Esto podría ser, por ejemplo, trabajar con la IA para generar un ensayo e ilustrarlo, o introducir una cantidad de datos y solicitar a la IA que los ordene en una tabla.

Por otra parte, el estudio deja ver que la dificultad no es que los docentes «no quieran» usar la tecnología, sino que sus competencias digitales necesitan desarrollarse más, con capacitaciones prácticas y focalizadas en sus necesidades puntuales.

Los resultados de este estudio se obtuvieron mediante un instrumento de autoevaluación diseñado especialmente, en el que los docentes podían autocalificarse en el dominio de una serie de indicadores6 . Las dificultades y las potencialidades identificadas apuntan a una situación que se enfrenta no solo en El Salvador o en Centro América, sino en América Latina. 

Presenta el porcentaje de docentes que consideran que han alcanzado una «competencia básica» para utilizar la IA en la enseñanza.
Capacitación de docentes en Fundamentos de la Inteligencia Artificial.

Europa concentra la mayor cantidad de países que contemplan las Ciencias de la Computación como asignatura obligatoria. En la adopción, son América Latina y África los que van a la vanguardia.

La inteligencia artificial en los currículos de estudio

En el plano internacional, un reciente estudio de la Universidad de Stanford (2025)7 sobre inteligencia artificial señala que dos tercios de los países en el mundo —de los que se tienen datos— ya ofrecen o están planeando ofrecer educación en informática desde el nivel preescolar hasta secundaria, y que esto es el doble de los países que en 2019 tenían esa intención (ver mapa).

Este estudio nos dice que, en Estados Unidos, el 81 % del profesorado de informática de los niveles mencionados, afirma que el aprendizaje e integración de la inteligencia artificial debería formar parte de la educación básica, pero menos de la mitad se siente capacitado para enseñarla.

Lo que esto significa, es que hay una clara conciencia de la necesidad de formarse en estas áreas y, quizás, podría decirse que también existe entusiasmo y disposición. 

En El Salvador el interés por el desarrollo de competencias digitales en los estudiantes viene fortaleciéndose desde los años 2000. Antes se hacía a través de la asignatura de «Informática», pero, a partir de la reforma Mi nueva escuela, el énfasis y enfoque han cambiado, con el fin de preparar mejor a los estudiantes para la educación superior o para el trabajo técnico.

Si antes se buscaba que los chicos aprendieran a usar los dispositivos y los programas básicos para procesar texto, datos y presentaciones; ahora, además, se busca cultivar una mentalidad de «analista y desarrollador», con un importante componente de ética ciudadana.

En los planes de estudio actuales, es un aprendizaje obligatorio, en Tercer Ciclo se ha incorporado en la asignatura de Matemática y Datos y, en Bachillerato, se denomina Ciencias de la Computación: es aquí donde se aprende lo básico de inteligencia artificial, algoritmos y robótica (si se cuenta con estos últmos). 

Es por ello que, dada la necesidad de dominar estas competencias, los países de América Latina las están incorporando en los planes de Formación Inicial de Docentes (FID), en los cuales se busca que trascienda de la «alfabetización básica» al uso pedagógico de herramientas informáticas avanzadas. 

El mundo laboral  necesitará personas que conozcan acerca de macrodatos (big data), redes, diseño y programación de aplicaciones, ciberseguridad, algoritmos y cómo integrar la IA en diferentes procesos  y profesiones para enriquecerlas y acelerarlas, pensando como un «solucionador de problemas» que innova, es crítico y reflexivo sobre dónde, cómo y cuándo la iA es oportuna y dónde no.


Disponibilidad Ciencias de la Computación en educación básica por país. 2024

Mapa que muestra los países del mundo que ya ofrecen o planean ofrecer Ciencias de la Computación desde preescolar hasta 12º grado.

Notas

1 Índice Latinoamericano de inteligencia artificial (ILIA) 2025. Naciones Unidas, Santiago. https://indicelatam.cl/wp-content/uploads/2025/10/Docuemnto-ILIA_WEB.pdf

2 Derecho y Negocios (9 octubre 2025). El Salvador incorporará el número 5 para celulares a partir de octubre de 2025, según nuevo plan de numeración de la Siget. https://bit.ly/4b7G1ug 

3 Según el ILIA 2025, el porcentaje de personas que utilizaron Internet del red fija o móvil fue de 77,23 %. Los países que destacan son Chile (94,46%), Uruguay (89,9%) y Argentina (89,23%). Así también, el mismo índice reportó que el porcentaje de hogares en la región que tienen acceso a Internet, ya sea con una red fija o móvil es del 63.82 %. Destaca Chile (94,35%), Argentina (93,38%) y Uruguay (90,93%).

4 Arias Ortiz, E., Castro Vergara, N., Forero Pabón, T., Della Nina Gambi, G., Giambruno, C., Pérez Alfaro, M., y Rodríguez Segura, D. (2025a). Inteligencia artificial y educación: construyendo el futuro mediante la transformación digital (Nota Técnica del BID N.º 3122). Banco Interamericano de Desarrollo. https://doi.org/10.18235/0013500

5 Della Nina Gambi, G.; Forero Pabón, T.; Soto Sira, V.;  Keuylian, M. L. y Ruiz García, M. J. (2025b). Aproximación a las competencias digitales de docentes en América Latina (Nota técnica del BID; 3160). Banco Interamericano de Desarrollo / ProFuturo. https://doi.org/10.18235/0013638  

6 En el estudio participaron 28,358 docentes de Colombia, Educador, Honduras, México, Panamá y Perú, aunque aclaran que no se trata de una muesltra estadísticamente representativa, pero da un panorama general de la situación en la región).

7 Maslej N., Fattorini L., Perrault, R., Gil Y., y otros. Informe anual del Índice de IA 2025, Co-mité Directivo del Índice de IA, Instituto de IA Centrada en el Ser Humano, Universidad de Stanford, Stanford, CA, abril de 2025. https://doi.org/10.48550/arXiv.2504.07139

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